Enseñar a los niños/as a ser responsables, requieren un ambiente especial en el hogar y en la escuela. La finalidad es conseguir un ambiente que les ofrezca información sobre las opciones entre las que deben escoger y las consecuencias de cada una de ellas, y que les proporciones también los recursos necesarios para elegir bien.
Tiene que existir un programa claro de recompensas y alabanzas que ofrezca respuesta a su comportamiento. Por otro lado, el niño/a seguirá siendo irresponsable si la respuesta que obtiene es la crítica excesiva, la exposición al ridículo o a la vergüenza.
Los niños/as a los que se recompensa por ser responsables van desarrollando gradualmente la conciencia de que la responsabilidad y los buenos sentimientos están relacionados; y, con el tiempo, disminuye su necesidad de recompensas externas.
Las siguientes pautas pueden ayudar a aclarar algunos aspectos:
- Desarrollar la sensación de poder del niño/aCuando se tiene sensación de poder se poseen los recursos, oportunidades y capacidades necesarias para influir sobre las circunstancias de la propia vida.
- Ayudar a los niños/as a tomar decisionesLos niños que han aprendido a ser responsables toman mejores decisiones que los que no han aprendido a serlo.
- Establecer normas y límites
- Utilizar tareas y obligaciones para crear responsabilidadConcretar: especificar cómo, cuándo y quién debe hacerlas. Desarrolla la capacidad de organización y los propios recursos.
- Ser coherenteHace a los niños/as sentirse seguros. Si no existen normas claras y evidentes, no hay manera de ser coherente.
- No ser arbitrarioAclarar lo que queremos, comunicar estas expectativas de forma sencilla y directa, y concretar cuáles son las consecuencias esperables si el niño actúa en consonancia o no con esas expectativas.
- Dar recompensas por ser responsable
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